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Los sueños no caducan!

Los sueños no tienen fecha de caducidad. No, no tienen. Para los que me conocéis ya sabéis que no es la primera vez que hablo de sueños.

Un sueño puede ser tantas cosas… materiales o no. Puedes soñar con comprarte un coche, o una casa en la playa, una moto… Puedes soñar con irte de viaje a los Fiordos Nórdicos, con aprender a hablar chino, con que tu vecina del segundo entre contigo en el ascensor, empiece a entablar conversación, y que por fin la puedas invitar a una copa!

Los sueños pueden ser tantas cosas, situaciones, experiencias…

Mis “sueños” son 100% experiencias, dado que no soy nada materialista (ojo: no es una crítica ni opinión! Cada uno es absolutamente libre de soñar y desear lo que sea! Sólo es que soy muy conformista en el lado material. Soy malísima hasta para salir de compras!jijijiji).

De los sueños materiales ya sabes: sueño material = a coste/precio. Y automáticamente ya te viene a la mente la frase: “El que algo quiere, algo le cuesta”! Pero, baby… los “sueños experiencias y situaciones” también implican que te muevas, que trabajes, que pongas toooodo tu empeño y esfuerzo para que se realicen! Eso también se considera un coste! No vale sólo con desearlos. Tienes que poner de tu parte!

Corría el año 2014. Delante de mi teléfono móvil (si… esa pequeña caja brillante que tanto te conoce y sabe de ti más de lo que crees), me sale una lista de videos recomendados. Dentro de esa pequeña lista me llama la atención la palabra piscina de olas. En mi mente surfista la palabra ola ya es motivo de interés. Así que inmediatamente resuelta la elección de vídeo de la lista.

El vídeo trataba de nada más y nada menos que: un grupo de amigos surfistas que alquilan la piscina de olas de Siam Park en Tenerife / Islas Canarias (dígase: el mejor parque acuático de Europa por años consecutivos con sus 17 atracciones), que se estaban inflando (la palabra va a la perfección en este caso) a pillar olas. Las perfectas olas de derechas, de izquierdas, la música, las sonrisas de los surfistas y la ausencia de traje (hay que puntualizar que en muy contadas, repito: muy contadas ocasiones me pude meter sin traje largo a surfear en el Atlántico norte) invitaban a todo y cualquier surfista a trasladarse directamente en pensamiento a aquél sitio!

Ver el vídeo fue despertar en mí: YO quiero ir! YO quiero disfrutar de esa sensación y de esas olas como los surfistas del vídeo! Me sentí cómo una niña cuando ve un juguete y lo quiere. Fue un YO QUIERO! Pero luego viene lo que os comenté en las anteriores líneas: los sueños requieren que pongas de tu parte. No es quererlo y ya! A veces las cosas, las situaciones se tuercen y simplemente no puedes acceder a tu sueño en el momento en que TU QUIERES! Pero el secreto consta en ser paciente, poner de tu parte y NO RENDIRTE para realizarlo. Traduciendo: tuve que esperar. Y no fue poco… 4 años.

En el mismo 2014, después de ver el dichoso vídeo, contacto con Siam Park (pongo de mi parte para realizar mi sueño.) Intento (digo intento por que fue lo que fue… un intento… pero habría que empezar y no dudé en moverme) organizar un viaje entre mis amigos y yo, para ir a disfrutar de esas olas perfectas de agua dulce que veo en el vídeo. Busco vuelos, hotel, fecha en el calendario para que pueda coincidir bien a todos (tarea complicada cuando cada uno tiene su vida, familia y trabajo..) y me aumentan las ganas de ir, lógicamente.

Pero al ver los costes, el desplazamiento, las fechas… la cosa cambia. Un amigo dice que no puede, otra amiga dice que más adelante y otro dice: es mucho gasto. Mis ganas de estar en aquella piscina de olas van en aumento, pero los “no puedo”, “no va bien ahora”, “es mucho dinero para una piscina”, “para surfear estas olas debes de ser un pro”… iban desinflando mi motivación como si de un globo pinchado se tratara. Cojo mi sueño, mi deseo y lo pongo en “un cajón de mi mente”… allí bien guardado pero no olvidado.

Vuelvo a surfear la costa Atlántica con sus días de lluvia en otoño, sus días de frío congelante en invierno y sus olas caprichosas de verano. Días de surfing en otoño que el traje no seca durante días por la humedad en el ambiente, días de invierno que sales del mar tiritando, sin sentir los dedos de las manos y pies y queriendo beberte un café caliente que te devuelva los 36 grados de tu cuerpo… Días de verano que deseas con todas tus fuerzas que llueva y que baje la temperatura (no por fastidiar las vacaciones de la gente), para que entre de una vez un swell que te mate esas ganas locas de surfear.

Pasan los años, cambia mi vida, mi surfing, mi trabajo, las circunstancias… y un día del año 2018, abro ese cajón de mi mente que contiene una carpeta de sueños y recupero uno de ellos el cual se titula: Piscina de olas / Siam Park. Y lo pongo en marcha!

No pongo a nadie en mi sueño. Sólo mis ganas y arranco! Cojo calendario, veo fecha. Contacto con Siam Park, hago reserva. Busco vuelo, compro los billetes. Busco hotel, hago reserva. Busco coche en alquiler, lo reservo. Empiezo el viaje preparando mentalmente la maleta: tabla de surf, parafina, invento, biquini, gafas de sol, chanclas, shorts y camisetas de asas. La única imagen presente en mi mente es el vídeo que había visto en el año 2014, con su música y los surfistas deslizando en las olas de Siam Park. Ultimando detalles decido regalar a mi compañero de vida Ricardo (de forma adelantada por su cumpleaños) el viaje con todos los gastos pagados para surfear conmigo las olas artificiales.

En el aeropuerto pensaba ya en olas ¨dulces¨ olas artificiales. Ya me veía mentalmente allí surfeando. Era un sueño que ya tenía fecha y hora para cumplirse.

La llegada a Siam Park fue como una ceremonia. Desde la llegada al parking, coger las tablas, identificarme en la entrada, el pase a la sala VIP para esperar que todo el parque estuviera completamente vacío, sin nadie, para que yo disfrutara de mi sesión completamente privada en la piscina de olas más famosa de Europa!. Tener a mi disposición una azafata, un socorrista, al técnico de la piscina de olas. Eso era mucho más de lo que me imaginaba. Yo tan sólo tenía en mi mente las olas del vídeo que había visto!

Aún me acuerdo de la sensación al salir de la sala VIP, a camino de la piscina, y ver que todo el parque ya estaba completamente vacío y disponible para mí. En aquél momento me di cuenta de que mi sueño se estaba realizando. No importaba llevar las tablas por el medio del parque hasta llegar a la piscina, no importaba el calor… yo me fijaba en todo por el camino, en cada detalle… Quería grabar en mi mente aquella experiencia que ya se encontraba a escasos metros de mí. Todo aquello había empezado por ver un vídeo! Si! Si un vídeo, una fotografía o una persona te motiva, ve a por ello! No te rindas! Los sueños no tienen fecha para cumplirse! Un vídeo me motivó a soñar y yo me propuse a REALIZARLO!

Y Voilá! Majestuosa, azul, con sus aguas cristalinas que reflejaban el brillo del sol de aquella fabulosa y calurosa tarde. Allí delante de mí, la piscina de olas artificiales que había visto en un vídeo, lista para darme más que una buena sesión de surf.

El personal del parque me ofreció una atención espectacular. Al llegar fui recibida por Paulo Silva que en todo el momento estuvo pendiente de atenderme en la sala VIP. Bernadette, la azafata que me acompañó en todo el momento por el parque: desde la sala VIP hasta la finalización de la sesión preocupándose de todos los detalles: desde las toallas, albornoces, bebidas, bocadillos, tentempiés, fotos y grabación de la sesión. La socorrista Giulia (no es que me fuera a ahogar! Es parte del protocolo de seguridad del parque), que estuvo durante toda la sesión a pie de piscina. Isaac, el técnico de la piscina que explicó todo el funcionamiento y me indicó dónde tenía que posicionarme en el momento que viniesen las olas.

Al prepararme para empezar la sesión tuve que contestar a una pregunta que me hizo Isaac, que no me la esperaba, pero que era muy normal.

  • Toni, con qué tamaño de ola empezamos?

Un momento de silencio y un break en mi respiración y contesto:

  • Ponla a toooooope!

Mis agradecimientos a todo el personal de Siam Park por su espectacular trato y profesionalidad:

Año 2018 – Costa Adeje/ Santa Cruz de Tenerife – Islas Canarias

Paulo Silva (recepción y sala VIP)

Bernadette (azafata)

Giulia (socorrista)

Isaac (técnico y responsable de la piscina de olas)

Mahalo,

Toni

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